Trece años después de que la violencia le
quitó a uno de sus hijos y que aún hoy no sabe el paradero de su madre y de una
sobrina, Dora Vásquez dice que no llora por lo sucedido porque ha logrado mucha
madurez y fortaleza. A sus 50 años, recibe algunos ingresos por la
venta de arepas.
Prácticamente ha vivido siempre en el
municipio y a pesar de lo que sufrió decidió no irse para no pasar necesidades
en un lugar ajeno. Asiste a los talleres que realizan las mujeres víctimas y
asegura que gracias a ellos pudo salir del encierro y manejar mejor su dolor.
En los registros oficiales figuran 19
personas como desaparecidas de manera forzosa en Alejandría entre 1999 y 2006.
Esta historia refleja la tragedia de las familias de esos que fueron arrancados
de los suyos y que jamás volvieron.